
Es preciso que la alegoría que se presenta tenga que ver con el barrio y preferiblemente con alguna escena o vivencia de nuestra cultura euskaldun...
He aquí el dilema que deben solventar cada año los creadores de la gurdia de nuestras asociaciones Anaka 1881 y Gordezan, en vísperas de la Irungo Euska Jira que tiene lugar dentro de los primeros días de Agosto.
En la pasada edición, el tema elegido por nuestros artistas ha sido “Anakako bilera” y, al parecer, ha despertado gratos recuerdos entre los mayores y curiosidad entre quienes no conocían la historia.
"Bilera", en euskera significa reunión, y
eso era lo que hacían los que ahora rondan lo que se ha dado en llamar
tercera edad, reunirse chicos y chicas en torno a los alegres sones de
un acordeón, para disfrutar todo lo posible dentro de lo que el obligado
recato de la época permitía.
El último acordeonista...
Como único testigo de entre aquellos que amenizaban tan simpáticas veladas, y que a sus 80 años continúa en la brecha, encontramos al popular Satur Ibargoyen. Esto es lo que nos ha contado.
“Eramos media docena de amigos que nos repartíamos cada domingo en puntos estratégicos de aquel Irún de los años 50. Había 'bileras' en Ventas, Ibarla, Estebenea y, destacando entre todas ellas, la de Txorrua, en Anaka, porque posteriormente hubo también otra en Isartxo, en el bar La Cepa”.
Allí actuaban, al igual que Satur, afamados acordeonistas como Pablo Irastorza, Jose Mari "el navarro"... y que en ocasiones eran acompañados por el no menos “shelebre” batería, Txutxin. Cuenta nuestro interlocutor que era tal el ímpetu del percusionista que en más de una actuación llegó a romper alguno de los platillos, lo que da también una idea de la calidad del instrumento.
No había problemas,“con un par de soldaduras estaban listos para el domingo siguiente”.
Reconoce Satur que ellos eran auténticos profesionales, ya que por tres horas de actuación, percibían la nada despreciable cantidad de 50 pesetas, que "en la mayoría de los casos daba para cenar y continuar la farra por nuestra cuenta."
El repertorio de estos singulares músicos era de lo más variado, pasando en un santiamén y con gran maestría del foxtrot del momento al tradicional ariñ-ari, pero "teniendo buen cuidado de repartir equitativamente el tiempo entre el baile a lo suelto y el agarrao”.
"Pasadas las nueve de la noche, la mayoría se retiraba a sus casas, a pie o en bicicleta, mientras que los más afortunados acompañaban a su conquista hasta las inmediaciones del caserío".

Así se construye una Gurdia...



Enhorabuena a las autores del trabajo:
Josetxo Aguirre, Agustín Ibáñez, Marcelino Iguíñiz y Agustín Morate

Nuestro agradecimiento a la familia
Arruabarrena que permite que su caserío,
Gebara, se convierta cada año y en vísperas
de la Irungo Euskal Jira, en un improvisado taller.
En la foto, madre e hija, contemplan desde
la terraza el trabajo de nuestros artistas.
La comida...
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