La anécdota tuvo lugar en octubre de 2009 cuando el Real Unión de Irun se enfrentó en el Stadium Gal al Villarreal B en la fase de ascenso. Al inicio de la comida que ambos clubes mantuvieron en la Irungo Atsegiña, el Sr. Roig, (foto derecha)  presidente del club visitante solicitó dispusieran un cubierto adicional para un invitado de última hora, a lo que los anfitriones accedieron gustosos. Ante la sorpresa de los directivos unionistas allí apareció Unai Macías,  de quien desconocían la vinculación de este joven anakatarra con la entidad castellonense. Esta es su pequeña historia.

 

Tenía apenas cinco años y ya prefería los partidos de fútbol de la TV a los dibujos animados. Tal vez fuera porque su madre, Lourdes, socia de la Real, le llevaba los domingos a Anoeta, eso sí, siempre que la farmacia en la que trabaja en nuestro barrio de Anaka no fuera la de guardia.

 

Hace ya algún tiempo, en uno de los partidos televisados el Real Madrid vapuleaba a un recién ascendido F.C. Villarreal. Parece ser que aquellas imágenes conmovieron a Unai quien con el   tiempo cambió la lástima que en principio sintió por el equipo castellonense por una  auténtica pasión por sus colores.

 

No fue fácil –comenta su madre- encontrar el regalo que pedía insistentemente para su primera comunión, la equipación completa con el escudo del Villarreal en el pecho.

Todo hacía suponer que se trataba de un capricho pasajero, pero Unai insistía.

Un domingo, tras presenciar madre e hijo en directo el primer Real Sociedad-Villarreal en Anoeta, pidió el chaval ver a sus ídolos más de cerca. Convenció a su madre para que le acercara al hotel María Cristina, donde se hospedaban los visitantes, y quiso la casualidad que llegaran al lugar en el preciso instante en el que jugadores y directiva regresaban del campo. El  atuendo y euforia del crío llamaron la atención del presidente quien, tras charlar brevemente con él, le invitó a asistir a uno de los partidos en el Madrigal.

 

 

Intervino su amatxo: “todo dependerá de las notas…”, pero Unai es un buen estudiante, el presi cumplió su promesa y un buen día, tras diez horas de autobús, se presentaron en el estadio. Recibidos por el presidente, fueron invitados al palco, pero lo que realmente sustenta esta historia es el trato preferencial que a partir de aquel momento recibió el chaval por parte de la  junta directiva y medios informativos locales tanto de prensa escrita como radio y TV.

Las invitaciones se sucedieron con la promesa de que, si algún día se clasificaban para la Champions League viajaría con ellos, por supuesto que a gastos pagados.

Y así fue. No hace mucho que Unai ha regresado de Alemania tras presenciar el encuentro entre su equipo del alma y el Vfl Wolfsburg, del que se trajo el balón del partido firmado por los jugadores.

Con la periodicidad que le permiten sus estudios y sus ahorrillos, no duda en desplazarse a orillas del Mediterráneo para ver en acción al equipo de sus amores.

Pero Unai Macías no solo frecuenta ambientes de Primera. En Irun es conocido en la peña unionista “Txuribeltz”, de la que es miembro activo, así como en el C.D. Behobia donde colabora en los entrenamientos del equipo de categoría cadete.

Con el entrenador M.Pellegrini

Con el ex-realista Nihat

En plena rueda de prensa

Con el mundialista Capdevilla

Entrada del partido de la Champions League.