
y el Irun del siglo XVII
IRUN, UNA ALDEA DE FUENTERRABIA
De los cinco siglos, desde la Carta
Puebla de 1203 en el siglo XIII a la segunda mitad del XVIII,
durante
los cuales Irun dependió de la villa de Fuenterrabía, al menos durante
los tres últimos, fueron de continuos enfrentamientos entre ambas
localidades.
Durante este tiempo Irun fue una aldea bajo el título de universidad, cuya definición en algunas de las enciclopedias consultadas, es el conjunto “de barrios unidos por intereses comunes bajo una misma presentación jurídica”.
El temor de nuestros vecinos era que, de aumentarse la población de Irun mediante el comercio, descendiese la de Fuenterrabía y que, en consecuencia, llegaría a faltar gente para la defensa de su plaza que dependía de los propios vecinos.
Hasta que en 1766 Irun obtuvo la exención de jurisdicción, los incidentes, algunos de los cuales recordaremos más adelante, se sucedieron. Los motivos fueron muy variados. Las disputas por los diezmos entre ambas iglesias, el control de pesas y medidas, la celebración de los alardes, y la posesión de los terrenos juncales de Guevara, el paso de Behobia, las nasas de pesca en el Bidasoa o la Alcaldía de Sacas, por poner algunos ejemplos.
Entre
los argumentos que Fuenterrabía esgrimía para justificar el abuso de sus
prerrogativas sobre Irun, destacaba el gran peligro que la segregación
de los irundarras suponía para la defensa de la zona. No podemos obviar
la coyuntura bélica de la época, con los franceses dando por saco cada
dos por tres. Al menor intento de segregación de los irundarras, los de
Fuenterrabía no se andaban con remilgos. Como muestra basta un botón. El
9 de enero de 1669, el capitán de corsario Miguel de Zuzuarregui, a la
sazón alcalde de Fuenterrabía, desembarcó algunas piezas de artillería
de su fragata para aniquilar un amago de rebelión irundarra con un
desembarco fallido.
Pero en 1651 se produjo un hecho insólito por el que los iruneses, y con carácter excepcional, estuvieron representados con asiento y voto en las Juntas Generales de Guipúzcoa, en las cuales las universidades como Irun no podían participar. Ello se produjo como consecuencia de que Fuenterrabía estuvo separada de la Provincia entre 1651 y 1653 ante su posible unión con Navarra, proyecto que finalmente no fue bien acogido por el reino navarro.
Por lo tanto, y una vez que Fuenterrabía volvió a hermanarse con las villas de Guipúzcoa, los irundarras siguieron dependiendo de Fuenterrabía, aunque dicho sea de paso solamente en lo civil y criminal, ya que en lo político y militar se regía por los dictámenes de la casa concejil de Irun..
No
obstante en 1652 hubo un nuevo intento de Irun de separarse de sus
vecinos. Pero Su Majestad Felipe IV, teniendo en cuenta los sucesos de
1638 y el heroico comportamiento de Fuenterrabía, desestimó el recurso
de los iruneses. Tuvieron éstos que esperar otros cien años para
lograrlo, por fin, en 1766.
De lo anterior se deduce que no es cierto que Irun hubiera obtenido el título de villa el 17 de abril 1660, tal y como lo hemos leído escrito en la "Geografía de Guipúzcoa" de D. Serapio Múgica que hemos consultado. Se trata de un documento mal interpretado. Irun quedó independizado en 1766, y ese hecho supuso la concesión del título de villazgo, aunque siguió usando su antiguo título de Universidad de Irun-Uranzu. Hasta mucho después, en 1807, no aparece en los documentos municipales como Villa de Irun.