y el Irun del siglo XVII


SITUACION POLITICA EN EL SIGLO XVII

Nuestros antepasados padecieron los reinados de una terna a la que los historiadores no dejan muy bien parados. Estuvo compuesta por Felipe III, Felipe IV y Carlos II, quienes en ese orden, y al delegar sus funciones en gentes sin escrúpulos, hundieron la economía del país descuidando la agricultura y el comercio. Fueron los artífices de la decadencia española, que de un imperio territorial pasó a una situación de ruina, que, para colmo de males, se complicó aún más con la aparición de epidemias de peste que diezmaron la población y los numerosos conflictos heredados del siglo anterior.

 

                            

Tras la muerte de Carlos II sin descendencia, la titularidad de la Corona de España pasa a su sobrino-nieto, y nieto a su vez de Luis XIV de Francia, Philippe d’Anjou, siendo el primer miembro de la Casa de Borbón en España. Al ser nombrado Rey de España, Philippe, cambia su nombre a Felipe, mientras que el apellido francés Bourbon se castellanizó como Borbón.

Aunque de forma muy resumida, trataremos de explicar la situación económica y social en el siglo XVII.

Fue un período de crisis económica en toda Europa, pero especialmente en la Península Ibérica. Las épocas de carestía y hambre se repiten junto con las epidemias y los problemas demográficos provocados por los siguientes hechos:  la expulsión de los moriscos en 1609,  epidemias de peste, como la que asoló Sevilla en 1647 donde murieron 60.000 habitantes, las frecuentes guerras exteriores y el incremento del clero que provocó un descenso de natalidad.

 

La decadencia política se debió al sistema de gobierno. Empeñados en el absolutismo, sin posibilidad de intervención de los súbditos, he aquí algunos datos que hemos asignado a cada uno de los monarcas que más arriba hemos presentado y, marcado en un recuadro la incidencia o relación con Irun que en su momento tuvieron.

 

Felipe III. Su reinado puede decirse que fue un período de transición entre la época de esplendor y la decadencia. Inició un proceso inflacionista con la subida de impuestos y las alteraciones monetarias. Con él llegaron la despoblación y la pérdida de la supremacía naval. Lo más destacado de su mandato fue la expulsión de los moriscos y el traslado de la capital a Madrid, donde  la corte disfrutó de un lujo exagerado.

En lo que se refiere a Irun digamos que era partidario de nuestra exención respecto a  Fuenterrabía. Según se cita en una real cédula del año 1614, Felipe III mandó al corregidor de la provincia dispusiera lo necesario para que la Universidad de Irun  tuviera la anhelada exención de las jurisdicciones civil y criminal, pero un recurso de Fuenterrabía echó por tierra nuestras aspiraciones.

 

Felipe IV. Hizo que España entrara en la Guerra de los Treinta Años, perdiendo su hegemonía para convertirse en una potencia de segunda categoría. Su debilidad le obligó a ceder sus tareas de gobierno al Conde Duque de Olivares.

Felipe IV estuvo en Irun durante la firma del tratado de la Paz de los Pirineos en 1659, y un año más tarde para la entrega de la infanta Doña María Teresa de Austria que se convertiría en reina de Francia.

 

Carlos II. En realidad quienes gobernaron fueron sus validos. Durante su reinado se sucedieron los mayores desastres económicos, sobre todo en el sector agrario. El comercio interior se resintió por las aduanas que implantó entre los diversos reinos. Bajo su mandato las tropas hispánicas se enfrentaron al rey Luis XIV por las plazas flamencas.

Su esposa, Dª Maria Luisa de Borbón, hija del duque de Orleans, pernoctó en Irun el 3 de noviembre de 1679, hospedándose en la casa de Arbelaiz y visitando la parroquia del Juncal.

Por último indicar que Carlos II nombró y condecoró, en 1692, caballero de la Orden de Santiago, a uno de los ilustres personajes iruneses de la época, D. Francisco de Berrotarán.