y el Irun del siglo XVII


LA ALCALDIA DE SACAS Y LAS GABARRAS DEL BIDASOA

En uno de los primeros párrafos de este trabajo nos referíamos a la Alcaldía de Sacas como uno de los motivos de discordia entre Irun y Fuenterrabía, aunque más bien se trataba de un conflicto que tenían nuestros vecinos de Fuenterrabia con las autoridades competentes.

La Alcaldía de Sacas fue instituida para impedir extracciones de dinero, oro, plata, caballos, así como la introducción de mercancías de ilícito comercio, como armas y municiones procedentes de naciones en guerra con España. Fue otorgada a Guipúzcoa en 1475 por los Reyes Católicos y conformada por Felipe II en 1566.

El llamado paso de Behobia pertenecía a Irun, que en aquel tiempo era una aldea y jurisdiccionalmente dependía de Fuenterrabía. Por ese motivo siempre fue pretensión de nuestros vecinos el obtener la judicatura en este punto, y sobre todo la de controlar una gabarra particular en el paraje llamado Puntal para cruzar el Bidasoa.

A principios del siglo XVII, los derechos de tránsito en la mencionada gabarra eran los siguientes: por cada persona cuatro maravedíes, por cada bestia cargada, con su mulero, un real y por cada hombre a caballo, con su mozo, otro real.

Tras varios intentos, en 1621 Fuenterrabía desistió de sus intenciones y pleitos, reconociendo la privativa jurisdicción del alcalde de Sacas en todo el paso de Behobia y admitiendo que no hubiera en todo el río Bidasoa más gabarra que la de éste.

Nos consta que también en Anaca hubo gabarras, aunque destinadas a otro uso, fundamentalmente para el transporte de animales y mercaderías. Tal y como ha quedado descrito en uno de los apartados anteriores, la piedra para la construcción de la iglesia del Juncal fue transportada en gabarras que se cargaron al pie del monte Jaizquibel, en un improvisado puerto construido en la regata de Jaizubia. La ferrería y molino de Urdanibia también utilizaban este medio de transporte, tanto para proveerse de materia prima como para dar salida a su producción.

El grabado que reproducimos es el de una gabarrera, como homenaje a alguna de aquellas mujeres que años después, y según hemos podido encontrar en los archivos, se ganaban la vida con tan duro trabajo.

Pero volvamos a los pleitos de la Alcaldía de Sacas con los de Fuenterrabía, intentando renovar en otro par de ocasiones, en 1660 y en 1675, sus antiguas pretensiones. En la última estaban empeñados en que sus vecinos no fuesen registrados por los guardas de la Alcaldía de Sacas en su tránsito a Francia, recurso que fue desestimado.

La Alcaldía de Sacas era renovada cada seis meses y era ejercida por vecinos de las villas guipuzcoanas siguiendo un complejo orden de turnos determinado por sorteo.

La residencia del alcalde de Sacas era Irun, como punto fronterizo con el territorio francés. Su autoridad era grande, de manera que ningún otro funcionario podía entremeterse.

Para la actuación de las causas de denuncios estaba asistido de un escribano; tenía además a sus órdenes un competente número de guardas armados. También disponía de una cárcel ejecutada en 1605.

Se preguntarán cómo siendo el Bidasoa un paso tan estrecho en determinados puntos, no se hubieran construido puentes. En 1626 pidió Irun que se hicieran de piedra en Endarlasa y Ugalde, a lo que Fuenterrabía se negó, contestando se hicieran de madera por si hubiera que derribarlos en tiempo de guerra. Idéntica precaución tomaban los franceses en su frontera, siendo también de madera los puentes en San Juan de Luz, Azcain y Bayona.

De ahí la importancia de las gabarras del Bidasoa.