y el Irun del siglo XVII


 LAS ERMITAS

En 1673 existían en Irun seis ermitas, Santa Elena, San Marcial, San Antonio, Artiga, Sto. Cristo de Elizacho y San Antón.

 

La de Santa Elena está considerada como uno de los espacios religiosos utilizados como lugar de culto desde hace veinte siglos. El resto más importante que alberga su interior es el de un templo romano del siglo I, que fue utilizado en la época medieval como iglesia cristiana.

Es la única ermita del siglo X encontrada en Guipúzcoa.

 

He aquí algunos datos referidos a la ermita de Santa Elena y sus aledaños, que hemos encontrado a lo largo del siglo XVII.

 

Una de las reconstrucciones de la ermita tuvo lugar en 1667.

Según se hace constar en un documento de 1694, en las cercanías de la ermita existía un artístico humilladero conocido popularmente como el de Santucho. Los humilladeros eran un lugar devoto a la entrada de los pueblos, con una cruz o imagen que se erigía como muestra de piedad por parte de sus vecinos.

La ermita de Santa Elena se encuentra dentro de los límites del barrio de Meaka

No muy lejos de la ermita se encuentra la fuente de Santa Elena. En una de las actas de amojonamiento de 1756 se dice que la fuente de Santa Elena tenía seis caños y que en el letrero de la piedra de sillería se podía leer, “año 1677”

Mucho más modesta que la de Santa Elena es la ermita de San Antón. Nos referimos a la que existía en el corredor del barrio de Olaberría, donde hoy se encuentra el caserío de San Antón. No confundir, por tanto con la muy popular que se encuentra junto al embalse en el término municipal de Lesaca.

De ella hemos encontrado un dato curioso.

Las romerías en dicha ermita fueron desde siempre muy animadas, algunas terminaban en banquetes que se preparaban en el mismo recinto. En el año 1679 una orden del obispado de Pamplona prohibió matar corderos dentro de la ermita.

No hace tantos años recordamos todavía, como uno de los cuidadores de la ermita, pastor por más señas,  ponía a secar sus quesos en el interior de la misma

Caserío de San Antón donde se encontraba la antigua ermita