Peíto Sánchez . Entrenador

Hay personas que desde su adolescencia tienen una especial habilidad para solventar situaciones comprometidas.

A finales de los años cincuenta, tenía Peíto, en Anaka, una vieja bicicleta por la que todos los chavales pugnábamos por montar. Para evitar disputas, y en una época en la que la circulación era escasa  y el vetusto "Shangai" era el rey de la carretera, nuestro hombre ideó una singular prueba ciclista. Consistía en un recorrido que se iniciaba junto a la campa del caserío "Camino Berri" -el mismo que le vio nacer-  y subiendo la cuesta de Zubieta, tras girar a la izquierda en el cruce de Puyana,  descendía “a tumba abierta”  hasta  "Txorrua", y de allí a la meta, en lo que hoy es la calle Jaizkibel.

Así nació la única prueba contra reloj en el mundo en la que todos los participantes usaban la misma bicicleta. Le llamábamos "La vuelta a Letxunborro".

 

Medio siglo más tarde, como entrenador de fútbol y a juzgar por su brillante y dilatada trayectoria deportiva, parece ser que la filosofía de Peíto Sánchez no ha cambiado a lo largo de los años: cultivar la amistad y combinar el espíritu competitivo con las buenas maneras que todo deportista debe procurar.

 

Lo que sigue son apuntes tomados durante un  largo paseo en las cercanías de Ibarla.

 

Web.: ¿Qué recuerdos le trae el Barrio de Anaka?

 

P.Sánchez.: Sin lugar a dudas, fueron los años más felices de mi vida. Buena parte de mis mejores amigos, que aún conservo, son de aquella época. Se vivía en la calle. El fútbol era la diversión preferida y mi puesto era siempre el de portero. La única preocupación que teníamos era que en casa no se enteraran de las “piperras” que hacíamos en el cole.

 

Web.: Ahora que parece estar de moda ¿Qué opina de los psicólogos en el fútbol?

 

P.: No es mi intención quitar el trabajo a nadie, pero en un equipo, el que mejor debe conocer a los jugadores, es el propio entrenador. Él es quien debe valorar su estado de ánimo y motivarles para obtener de ellos el máximo rendimiento. En cualquier caso, en los cursos de entrenador, también se estudia psicología.

 

W.: ¿Hay algún equipo de nuestra comarca al que no haya entrenado?

 

P.: Dicho así, parecería que he cambiado de club cada diez minutos. Es en los últimos años cuando se han abierto más categorías y el número de equipos es mayor. Los de antes en nuestra comarca del Bidasoa se podían contar con los dedos de una mano. Respondiendo a tu pregunta creo que desde el año 1981 habrán sido una decena de equipos. Es posible que me deje alguno: Dumboa, Palmira, Beti Gazte, Hondarribia, Oiartzun, Mundarro, Real Unión, Touring y Mariño.

 

W.: ¿Guarda algún recuerdo especial de alguno de ellos?

 

P.: Tal vez mis comienzos con el singular equipo del C.D. Palmira de los hermanos Andrade. También las temporadas en el Hondarribia F.E y Real Unión donde estuve un buen número de años desempeñando diversas labores. Tras casi treinta años de vida deportiva digamos que volví a mi barrio de Anaka, y el C.D.Mariño fue el último equipo que entrené.

 

W.:  Háblenos de los no tan buenos…

 

P.: Los malos momentos mejor olvidarlos. Soy de los que valoro la amistad y, sobre todo, la sinceridad de las personas, por eso solo en una ocasión me he visto desagradablemente sorprendido por la actitud de algunos directivos que consideraban que los ceses deben tramitarse con nocturnidad y alevosía. No hay que preocuparse, el tiempo se encarga de poner a cada uno es su sitio.

 

 

Y el sitio de Peíto parece ser que, a partir de ahora, estará alejado del fútbol. Coincidiendo con su jubilación laboral, confiesa que ya no volverá a entrenar a ningún equipo. María Ángeles, su mujer, que es testigo de nuestra charla, hace el gesto de no creérselo del todo. Pero nuestro hombre insiste, “se acabó”, repite una y otra vez.

A partir de ahora se dedicará a otra de sus aficiones preferidas, el monte. También la bici.

Si algún día, se lo encuentran paseando, no duden en acompañarle. Es un gran conversador y disfrutarán con sus mil y una historias. Por supuesto, déjense guiar. Tengan la seguridad de que Peíto Sánchez les llevará siempre por el camino de las buenas personas.

 


 

 

Tras casi 30 años por diferentes equipos de la provincia, Peíto volvió a su barrio de Anaka para despedir su vida deportiva con el C.D. Mariño

 

 

 

El C.D. Palmira, en la temporada 1983-84, fue uno de sus primeros equipos

 

 

Su larga trayectoria en el Hondarribia F.E. fue premiada en diferentes ocasiones.

 

 

 

 

 

 

Esta imagen nada tiene que ver con el fútbol.

Peíto estuvo siempre muy comprometido con las diferentes actividades del Barrio.

En ésta foto podemos verle posando junto a la reina y damas de honor en una de aquellas fiestas que organizaba el Casino de Anaka.

Siempre en todas las "salsas" no dudaba en ponerse el delantal y echar una mano en la cocina... o donde hiciera falta.