
Tras haber leído el título, pensarán Vds.: ya están estos de Anaka buscando connotaciones entre algún personaje importante y su barrio.
Pues sí, y en este caso bien que las hubo.
Hemos hecho coincidir la fecha de publicación de este reportaje con el que hubiera sido su 103 aniversario (Orio, 21 oct. 1908).
Tras leer detenidamente el libro que en el año 2003 fue promovido por
Luis de Uranzu
Kultur Taldea “Oteiza en Irun 1957-
Los que tuvieron la suerte de conocer a
Oteiza en plena actividad, comentan que dependiendo del
aspecto de su ropa de trabajo podía deducirse que había estado tallando sus
obras en piedra en el almacén de los hermanos Celaya, por la nube de polvillo
blanco que desprendía. Si aparecía manchado de grasa es que había estado con
Luis Romero y sus operarios, en aquella calderería que
tuvieron primero en Behobia y más tarde al final de
Allí realizaba sus
pequeñas esculturas en planchas delgadas de hierro que ennegrecían bañándolas
en aceite muy caliente.
Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que algunas de sus esculturas fueron materializadas en nuestro barrio de Anaka
Oteiza con su colaborador en Talleres Romero, Eugenio Luna
Anaka estuvo también a punto de ser depositaria de buena parte de la obra de Oteiza y de otro artista genial, Néstor Basterretxea.
En junio de 1982, la Administración de la Comunidad
autónoma de Euskadi compró el palacio de
Urdanibia, con su molino, ruinas de la antigua ferrería y
terrenos circundantes. Un año más tarde, por iniciativa del aparejador Manuel
Izaguirre, a punto estuvo de inaugurarse el "Ekomuseo" Museo de
Artistas Contemporáneos, que albergaría obras de Jorge Oteiza y Néstor
Basterretxea dispuestos a donar una parte importante de
sus creaciones. Hasta un total de 45 esculturas y 250 maquetas de pequeño tamaño
estaba previsto quedaran en el museo. En aquella fecha, Oteiza
tenía 74 años y Basterretxea 58.
El Gobierno Vasco, tras invertir una importante suma de dinero en adaptar el palacio al museo que se pretendía instalar, colocó junto a su portalón el letrero de “Museo-Museoa” que durante años se mantuvo y que luego fue retirado.
Cuando todo parecía acordado, a falta tan solo de la firma del consejo de Economía y Hacienda, el proyecto se abandonó sin mediar más explicaciones.
Así fue como nuestro Barrio de Anaka se vio privado de un legado artístico tan importante y de un patrimonio cultural que a lo largo de los años ha ido deambulando hasta encontrar su asentamiento definitivo en Navarra.

El tercer episodio de Oteiza en nuestro Barrio tuvo que ver con la actual ikastola Txingudi de Irun, cuyo edificio, junto a la regata de Jaizubia, fue construido en los años setenta con aportaciones populares.
Oteiza y Basterretxea habían ofrecido sendas esculturas para su ubicación en la mencionada ikastola.
Cuando el edificio estuvo prácticamente terminado, con casi todos los gremios presentes afanándose en los últimos detalles, llegó Oteiza, se detuvo a unos cien metros de la construcción y espetó: “Pero, ¡qué es esto!. ¿Un edificio fascista? ¿Mussoliniano? ¿Para qué son esas terrazas? ¿Para que las andereños tomen el sol con el culo al aire? ¿Y las torretas?. Desde allí podrían ametrallar a los niños que traten de escapar…”
Para terminar, completamente excitado, añadió: “¡Este edificio tiene frente y espalda, el vasco no tiene espalda, todo él es frente!”
Y se marchó del lugar.
Un ilustre "anakatarra" al que dedicamos en su momento un apartado en nuestra Web, Luis María Tolosa "Soroxarta" que le conocía muy bien, dijo de él: "Cuando miramos una carretilla, ya está Oteiza imaginando un avión a reacción".
En la que fue tal vez su última entrevista concedida al entrañable J.L. Seisdedos del Diario Vasco en 1974, y cuando Oteiza estaba a punto de retirarse manifestó: "La única forma de vivir hoy es haciéndose el muerto".
Genio y figura...