Cantar y caminar.
Esta simpática imagen
es el fiel reflejo de lo ocurrió en Anaka el día de
Nochebuena.
Los chavales con la
partitura en la mano y el Olentzero en andas, acompañados
por los mayores recorriendo diversos rincones del barrio.
Tras la
habitual visita a la residencia de ancianos, todos ellos
fueron a la plaza de Puiana a recibir al Olentzero de carne
y hueso que llegó cargado de regalos.
El
acompañamiento musical estuvo a cargo de las trikitilaris
Irati y Maitane, apoyadas por Amaia Lera que un año más
demostró sus habilidades en la dirección del coro.
Zorionak!