MÚSICA Y DEPORTE
Nuestro entrevistado bien podría
haber sido protagonista en cualquier otro de los apartados de nuestra
web, por ejemplo en el de música, no en vano ha obtenido recientemente
la medalla de oro en el Festival de Piano que organiza el
Ayuntamiento de Andoain para menores de 18 años y en el que han
concursado 900 intérpretes.
Les presentamos a Julen Escalero Alzaga. Educado e inquieto. Desde pequeño ya apuntaba maneras. Fue “alcalde” de Irun por un día en el primer pleno infantil representando a su colegio San Vicente de Paul en el que cursa sus estudios de 4º de ESO.
Desde siempre el fútbol estuvo entre sus aficiones preferidas.
Durante varias temporadas ha venido vistiendo la camiseta de uno de los equipos del Barrio de Anaka, hasta que un buen día decidió que su color podría ser otro, para convertirse, a sus 15 años, en uno de los árbitros federados de fútbol más jóvenes de la provincia.
Julen: Fue mi gran amigo Jon Medero, que también es árbitro, quien me animó a colegiarme. Nos apuntamos unos cuantos, pero todavía hacen falta más…
Web.: Te veo muy motivado. Hay quien dice que los árbitros son jugadores frustrados.
J.: No creo que sea así. Conozco árbitros que también son jugadores. Yo mismo entreno un día por semana con un equipo de fútbol.
W.: Hoy día todo el mundo critica a los árbitros…
J.:
Sobre todo la radio y la prensa escrita. En la mayoría de los casos
supongo que lo harán para rellenar espacios entre semana, y otros porque
son partidarios de un determinado equipo.
W.: Si conoces a un jugador, ¿en el campo le llamas por su nombre?.
J.: Aunque alguna vez lo he hecho, procuro evitarlo. Creo que es preferible guardar ciertas distancias.
W.: La relación más complicada que hayas tenido en un terreno de juego
J.: No llevo mucho tiempo en esto, pero ya he tenido algunas diferencias con algún preparador al que conocía personalmente. Confío en que fuera del campo el trato continúe siendo tan cordial como antes. Con frecuencia los pequeños problemas llegan de la grada. Siempre hay alguien que se excede…
W.: ¿En qué consiste tu preparación?
J.: Como he indicado anteriormente, entreno con un equipo local y monto en bicicleta. En el aspecto técnico están las charlas federativas y videos de jugadas polémicas que busco por mi cuenta.
W.: Háblanos de las cualidades que, a tu juicio, debe tener un árbitro.
J.: Físicamente ha de estar bien preparado. Considero que también es muy importante la honestidad y la camaradería entre árbitros. En estos momentos la opinión de los 3 ó 4 colegiados que dirigen un partido cuenta por igual y se hace necesaria una unificación de criterios en buena armonía.
W.: Además del silbato ¿Utilizas otras señales de autoridad?
J.: Fundamentalmente el silbato. A veces es suficiente una mayor intensidad del pitido para poner cierto orden. La gesticulación, sin pasarse, es también importante. Las amonestaciones a veces son también verbales, vayan o no acompañadas de tarjeta.
W.: ¿Qué se aprende sobre el césped que se pueda utilizar en la vida diaria?
J.: A no hablar más de la cuenta, pues muchas veces criticamos sin saber. Vas comprobando que se puedes ser serio y cordial al mismo tiempo. Aprendes a soportar quejas y, sobre todo, a confiar más en tí mismo y en tus conocimientos.
W.: ¿Qué les dirías a quienes quieren iniciarse en el arbitraje?
J.: Que prueben y que piensen en disfrutar. Los comienzos son difíciles pero, a medida que tomas confianza, compruebas que es una actividad apasionante.
W.:¿Tienes pensado dedicarte algún día al arbitraje profesional?
J..: Nunca se sabe. Lo leí en un libro de música y lo dijo Von Karajan, “El arte de dirigir consiste en saber cuando hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta”.
W.: Te he visto muy afinado en la respuesta. Aquí tienes una pregunta para nota: ¿En qué tono está afinado el silbato de un árbitro?.
J.: En el mismo que los “txibilitos” del Alarde.
W.: ¿...? Reconozco que me ha pillado en fuera de juego…
SABÍAS QUÉ: Los árbitros antes de utilizar el silbato para señalar una infracción usaban unos pañuelos blancos. El primer silbato se utilizó en 1878