CALIGRAFÍA

Jesús Patón


 

 

No es esta la primera vez que nuestro entrevistado aparece en esta página.

Quienes estén suscritos a ella habrán podido ver, al menos en un par de ocasiones, la inconfundible imagen de Jesús realizando algunos de sus trabajos de cara al público y atendiendo a cuantas personas se acercaban a él en las ferias de artesanía que nuestra asociación ha venido organizado en los últimos meses en la plazoleta de Puiana.

 

Este cordobés afincado en nuestro barrio de Anaka desde principio de los setenta, se confiesa autodidacta en un oficio tan complicado como es la Caligrafía, además de un apasionado de la Edad Media. Es miembro, entre otros,  del Centro Nacional de Caligrafía de Francia, de la Asociación de Calígrafos e Iluminadores de Madrid y del Club de Escritura de España.

Alterna  su habilidad como calígrafo con su trabajo de celador en el Hospital del Bidasoa, concretamente en el área de quirófanos. Buscando un símil entre los bisturís que ve a diario y sus plumillas, digamos que ambos exigen una mano firme que no permite el menor error en ninguno de sus trazos..

 

 

 

 

 

¿Cómo empezó su afición por la Caligrafía?

 

Desde muy joven me llamaban la atención los libros en gótico, carolingia, etc. Hasta que me decidí a escribir partiendo de unos abecedarios y unos cuantos facsímiles en letra gótica internacional escritos en latín.

 

Unos  comienzos difíciles…

 

Realmente lo fueron. En España no existe ningún lugar donde se enseñe Caligrafía. Escribí a varios monasterios pidiendo fotocopias o información sobre escritura medieval, pero no obtuve respuesta de ninguno de ellos.

 

¿De dónde obtiene el material para sus trabajos?

 

Al principio me costaba encontrar plumillas adecuadas hasta que contacté con la librería Tamayo de Donostia. Poco a poco fui experimentando con plumas de aves procedentes de buitres viejos muertos por edad, cañas de bambú y todo tipo de plumas metálicas de las formas más variadas. Como soporte utilizo cartulina apergaminada para obras de menor entidad y pergamino -piel curtida de cordero o de cabra- para trabajos de mayor calidad.

 

En pleno siglo XXI no le resultará fácil surtirse de pergamino…

 

Lo consigo en Tudela en una tienda de material exclusivo para calígrafos. Como detalle curioso le diré que en aquel establecimiento las pieles se siguen midiendo en “pies”.

 

¿Qué tipo de trabajos realiza?

 

Estoy especializado en la reproducción de documentos antiguos, principalmente los de letra gótica, aunque también realizo en otros tipos como cancilleresca, itálica, carolingia e inglesa. Confieso que esta última es la que menos me gusta.

 

¿Sus trabajos más destacados?

 

Un libro en gótico sobre el sitio de Fuenterrabía de 1638, la recreación de la Carta Puebla de Fuenterrabía, otro libro en gótico sobre los orígenes de la enfermería, la recreación de un documento de 1296 sobre el Acta de Hermandad de las Marismas...

Realizo también diplomas para entidades y particulares, pequeños poemas, y otros trabajos por encargo como pueden ser tarjetas de boda, recordatorios o felicitaciones.

 

Háblenos de premios.

 Aunque procuro no faltar a ninguno de los certámenes que organiza la Papelería Tamayo de Donostia, no soy muy dado a participar en concursos. Mi mejor premio es poder enseñar este arte a quienes estén interesados mediante clases a particulares, demostraciones en ferias y eventos culturales. No desestimo cualquier otra oportunidad que se presente. Las más recientes han sido mi participación en un forum sobre la historia de la escritura ofrecido por EITB y los cursos organizados por Bidasoa Activa en Irun.

 

 

PARA SABER MÁS:

La caligrafía nació en China hace más de 2000 años. En la cultura árabe con la supresión de la imagen en el Islam, es en la caligrafía donde se desarrolla su arte decorativo.

En occidente la letra gótica fue utilizada durante varios siglos, incluso los dos primeros libros realizados a imprenta fueron fabricados con este tipo de caligrafía, así como la decoración marginal de los códices.